El contrato de seguro es un tipo de contrato de contenido diverso, heterogéneo. Difícilmente puede reducirse a un concepto único que sea válido para la gran variedad de tipos de seguros existentes. Las peculiaridades de cada tipo de contrato de seguro pueden ser muy acentuadas. Esto hace imposible que se pueda hablar de un único tipo de contrato de seguro. Estamos obligados, pues, a hablar de diversos contratos de seguro. Y cada uno de ellos está sometido a normas jurídicas que pueden ser muy diversas entre sí.

Unos cuantos libros de leyes ilustran el artículo sobre el contrato de seguro

No resulta suficiente, por ejemplo, señalar que asegurar a alguien contra algo futuro e incierto signifique adquirir el compromiso de una prestación prevista si acaece dicho acontecimiento. Y no basta por la sencilla razón de que eso abarcaría desde la obligación condicional – término con el que se quiere señalar condicionalidad de la expectativa de que ocurra un determinado hecho en el futuro- pasando por la fianza , que sólo entra en vigor si se produce algún incumplimiento de lo pactado, y llegando al seguro en sentido estricto, es decir, tal y como está definido en el artículo 1 de Ley de Contrato de Seguro (L.C.S).

Definición de contrato de seguro

Todo este galimatías lleva a algunos autores a renunciar a una definición para definir qué es un contrato de seguro. No obstante estas salvedades, el citado artículo 1 de L.C.S define el contrato de seguro en los siguientes términos:

El contrato de seguro es aquel por el que el asegurador se obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura, a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño producido al asegurado, o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas.

Cabe hacer a esta definición algunas matizaciones, en especial desde la doctrina que traslada el riesgo del asegurado al asegurador. Pues, en realidad, el asegurador no asume el mismo riesgo que soporta el asegurado. Lo que asume son las consecuencias económicas perjudiciales que se derivan del hecho asegurado. Visto así, se puede afirmar que todo seguro lo que tiende a asegurar es una posible futura necesidad económica. Sin embargo, mientras que en los seguros sobre la vida la pretensión que se cubre es un motivo económico, en los seguros contra daños lo que se cubre es la reparación del daño mismo.

Este es el motivo por el que se ha distinguido, ya desde los autores  y doctrinas clásicas, entre seguros sobre la vida y seguros contra daños, dualismo este que es el que más se adapta a la realidad de esta institución que es el seguro.

Características del contrato de seguro

Son muchas las características que conforman un contrato de seguro. Entre las principales podemos destacar:

Formal

El contrato de seguro requiere plasmación por escrito para que tenga validez.

Aleatorio

La realización del hecho previsto objeto del contrato y, en algunos casos, la cantidad que pueda resultar debiendo el asegurador, dependen de causas fortuitas ajenas la voluntad de los contratantes.

Oneroso

Da lugar a deberes y obligaciones de orden económico para cada una de las partes contratantes (pago de la prima o aportación al seguro mutuo, en el caso deL tomador, y eventual pago de la indemnización o capital convenido, en el caso del asegurador).

De adhesión

Cuando contrata, el asegurado se adhiere a las condiciones que regirán el contrato y que han sido fijadas unilateralmente por el asegurador, excepto en las condiciones particulares de cada caso concreto.

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