La imagen de una fórmula matemática ilustra simbólicamente el desarrollo del seguro de vida

A partir del siglo XVI tuvo lugar en Inglaterra el desarrollo del seguro de vida bajo una nueva modalidad. Consistía en asegurar la vida de una persona por un corto periodo de tiempo por períodos de un año o incluso menos. Lo que se pretendía no era garantizar la vida de la persona sino una deuda contraída por ésta. Así, indemnizaba a sus acreedores en el caso de que el asegurado muriese sin haberla saldado.

En esa época eran muy habituales los seguros para viajeros, especialmente para los que viajaban por mar. Estos seguros hacían frente a contingencias de diverso tipo, como por ejemplo el apresamiento, los rescates o la muerte. El desarrollo del seguro de vida bajo esta nueva modalidad llevaba implícito un elemento azaroso. Esto lo convertía en una especie de apuesta sobre la probabilidad que tenía una persona de mantener la vida a salvo en determinadas situaciones.

En el caso de Inglaterra, esos tipos de seguros para viajeros se parecían a los seguros de vida mutuos. Mediante este tipo de seguros un grupo de trabajadores establecían el pago de una cuota anual para la creación de un fondo. Con este fondo, se iban pagando indemnizaciones a las familias de los trabajadores en el momento de su muerte. Sin embargo, estas sociedades de seguros, al no basarse en cálculos científicos, en algunas ocasiones no podían hacer frente al pago de las primas comprometidas.

El cálculo de probabilidades en el desarrollo del seguro de vida

En referencia al desarrollo del seguro de vida, no fue hasta el siglo XVIII que empezó a desarrollarse el cálculo de probabilidades y la estadística. Sobre ellos, posteriormente, se desarrollaron la ciencia actuarial como práctica científica del seguro de vida. Para que fuera posible tuvieron que darse dos circunstancias. La primera era que se recogiesen suficientes datos sobre decesos en la población general. En segundo lugar se necesitaban los estudios que generasen los principios generales a partir de los datos de mortalidad. Y eso no ocurrió hasta 1662, año en que John Grant publicó un estudio demográfico y sobre mortalidad de la ciudad de Londres. A Grant lo siguieron posteriormente el holandés Jan de Witt ((1671) y Edmund Halley en 1.693. Y ya a principios del siglo XVIII, el hugonote francés Abraham de Moiure.

Tras los descubrimientos de estos científicos se fundó, en 1.756, la Society for the Equitable Assurance of Lives and Survivorships. La forma jurídica que utilizó esta sociedad fue la de mutua. Sin embargo, no  fue hasta el siglo XIX que se empezaron a utilizar de forma sistemática el cálculo de probabilidades. Como ejemplo de la poca cientificidad de la industria del seguro, se sabe que en Barcelona y Mallorca, aún en el siglo XVIII, los aseguradores pagaban misas por la seguridad de las expediciones comerciales.

 

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