La póliza es el documento a través del cual se formaliza el contrato de seguro, como se indica en el artículo 5 de la Ley de Contrato de Seguro (L.C.S.):

El contrato de seguro y sus modificaciones o adiciones deberán ser formalizadas por escrito. El asegurador está obligado a entregar al tomador del seguro la póliza o, al menos, el documento de cobertura provisional.

Sirve como prueba de que dicho contrato existe y en ella consta la relación que se establece entre el asegurador y el asegurado, consignándose en ella de forma clara y detallada tanto los derechos como las obligaciones de las dos partes.

Contenido mínimo de una póliza

La ley (art. 8 de L.C.S) establece cuál debe ser el contenido mínimo de la póliza de un contrato de seguro.

  • Nombre y apellidos o denominación social de las partes que intervienen
  • Designación de asegurado y beneficiario en su caso
  • El concepto por el que se asegura
  • La naturaleza del riesgo que se va a cubrir
  • La designación de los objetos asegurados y situación en la que se encuentran
  • La suma asegurada o el alcance de la cobertura
  • El importe de la prima, los recargos y los impuestos
  • El vencimiento y el lugar y forma de pago
  • El día y hora que comienza y finaliza el contrato
  • El nombre y tipo del mediador que interviene (en caso de que intervenga alguno)

Clases de pólizas 

Tres son las clases de pólizas según la designación del titular según el artículo 9 de la L.C.S: “La póliza de seguro puede ser nominativa, a la orden o al portador”.

Póliza nominativa.- Es aquella que garantiza o cubre a la persona en ella designada a tal efecto y se emite a favor de una determinada persona. Puede ser transferida mediante endoso pero requiere la aprobación del asegurador. Un ejemplo de póliza nominativa sería la del seguro de automóvil aunque amplíe la cobertura a personas distintas a la del conductor habitual (excluyendo a las personas menores de 21 años y/o que tengan el carnet con menos de dos años de antigüedad).

Póliza al portador.- Es la que garantiza o cubre a la persona que legítimamente la posee. Se transfiere por entrega, ejerciendo el derecho a cobrar la indemnización quien tenga la posesión en el momento del siniestro. La entidad aseguradora paga la indemnización al portador de la póliza sin obligación de comprobar su identidad. Un ejemplo de póliza al portador es la de seguro de transporte marítimo.

Póliza a la orden.- Es la que garantiza o cubre a la persona en cuyo favor se emite. Puede transmitirse por simple endoso del tomador sin necesidad de contar con la aprobación. Lo más habitual es que sean nominativas, distinguiéndose de ellas por que no requieren la aprobación del asegurador para su endoso.

Imagen de una póliza de seguros

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