El principal activo patrimonial de la inmensa mayoría de familias es la casa donde viven. Y la mejor manera de proteger esta inversión, que acostumbra a ser la mayor que se hace en la vida, es mediante la contratación de seguros del hogar.

Las coberturas de los seguros del hogar

Los seguros del hogar no son obligatorios desde un punto de vista legal. no obstante, dado el esfuerzo económico que supone la adquisición de la vivienda, una gran mayoría de propietarios opta por contratar seguros del hogar con el fin de proteger dicho patrimonio y, además, poder hacer frente a daños propios o de terceros que nos afecten de forma imprevista.

Las coberturas de los seguros del hogar hacen referencia bien al contenido del hogar, bien a su continente. El contenido del hogar es todo aquello que se encuentra en su interior y que deseamos asegurar: muebles, joyas, electrodomésticos o cualquier otro objeto que se encuentre en su interior pero que no forma parte de su estructura. Por continente nos referimos a todo aquello que forma parte de la estructura del hogar: techos y suelos, paredes, ventanas, tuberías, etc.

Eligiendo seguros del hogar

A la hora de elegir seguros del hogar, lo primero que debemos hacer es asignar un valor estimado tanto para el contenido como para el continente de nuestra casa porque, en caso de siniestro, el seguro nos cubrirá por un máximo de ese valor que hayamos declarado. Lógicamente, son esas dos variables las que condicionan en mayor medida los precios de los seguros del hogar.

A cambio de la prima que nos pida la compañía, lo que debemos esperar de los seguros del hogar que contratemos es que hagan frente con solvencia a los daños que sufra tanto el contenido como el continente declarados, así como a la responsabilidad civil que pueda derivarse de un siniestro inesperado (reparaciones, indemnizaciones a terceros, defensa jurídica, etc.).